Narra Amy:
Me
despertaron unos besos, que recorrían mi boca, mi cuello, mis pechos hasta
llegar a la parte más sagrada de mi cuerpo.
-¿Justin,
que haces?- dije levantándome y quedándome delante suya.
- Nada
nena, solo quería despertarte- dijo besándome- es que son las doce y tenía que
llevarte a casa, no porque quiera que te vayas sino porque tu padre me ha llamado
un par de veces, porque dice que viene tu hermana y le tienes que ayudar con
las casa y no sé qué más.
-Es
verdad, ostia no me acordaba, gracias por avisarme cariño- dije- ¿puedo darme
una ducha?
-Claro,
pero solo si puedo ducharme contigo-dijo.
Asentí
con la cabeza mientras poco a poco íbamos yendo hacia el baño, poco a poco me
quitaba la ropa y vi como Justin me miraba con cara de excitación, una cara que
no había visto nunca de las veces que lo habíamos hecho, me estaba poniendo
cachonda solo de verla, como un desesperado vino hacia mí y me quito
bruscamente el resto de la ropa hasta dejarme completamente desnuda y el
hizo lo mismo, me cogió en brazos yo le agarre con las piernas en pinza por su
cintura, nos metimos en la ducha y paso una hora o más, lo hicimos ahí,
salimos, nos vestimos y Justin me llevo a casa, llegue tarde a casa y no tenía
ninguna explicación que darle a mi padre y a mi hermana.
-¿Jovencita
dónde estabas?- dijo mi padre con los brazos cruzados- le dije a Justin bien
claro que a las 1 teníamos que ir a buscar a tu hermana y son las 2.
- Papa,
yo dormía, el me despertó, me duche, me vestí y se ve que me entretuve-dije
balanceándome para adelante y para atrás para que mi mentira colara.
- Seguro
le estabas dando al tema, porque como ya eres mayor de edad pues… -dijo-
acompáñame afuera.
Le
acompañe y para mi sorpresa había un coche negro ahí, sabía que no era suyo
porque el suyo era blanco, ese tenía que ser mi regalo.
-Es para
ti- dijo besándome la nariz.
-Muchas
gracias papa-dije abrazándolo- mañana que es lunes ya me lo llevare.
Volvimos
a entrar en casa y vi salir a una chica del baño, llevaba una toalla envuelta
en su cuerpo, sabía que era Elena mi hermana, pero estaba muy muy feliz.
-Enana-dijo-
no vendrás a darme un abrazo, ya que no has venido a buscarme porque estabas
con el novio ese que
tienes pues es lo menos que puedes hacer.
Corrí
hacia ella, la abrace y note algo diferente en ella.
-Hermanita,
¿estas embarazada?
-Sí, de
hace 3 meses, y prometida -dijo sonriendo.
- Me
alegro mucho por ti, a ver cuándo me presentas a tu prometido-dije.
- y a ver
tu, cuando me presentas a el famoso novio tuyo- dijo.
- Hija,
si quieres invítalo a cenar-dijo mi padre, que estaba al otro lado del
comedor- a y llévate los regalos a la habitación.
-Vale
papa, ahora lo llamo, cogí los regalos que eran bastantes y me fui a la
habitación.
Coloque
todos los regalos en su sitio, había mucha ropa, un colgante que llevaba puesto
que era de mi novio, un peluche y un marco que era se Susana, me senté en la
cama y agarre el teléfono y llame a mi chico.
-Hola,
nena ¿Qué pasa?-dijo.
-Nada,
llamaba para preguntarte si querías venir a cenar a casa, para conocer mejor a
mi padre y todo eso-dije, tenía miedo de lo que pudiera pasar.
-
Perfecto, ¿a qué hora seria?-dijo.
- a las 8
en mi casa-dije.
-
Perfecto, ahí estaré adiós te quiero-dijo
- Adiós
te quiero-dije.
Me estire
en la cama y mire la hora eran las 6, el tiempo había pasado muy rápido y tenía
que prepararme avise a mi padre que venía Justin y me fui a la ducha, cuando Salí
me seque el pelo, una de mis ventajas es que tengo el pelo completamente liso y
no tengo que planchármelo, me lo seque, me quedo perfecto, me recorrí toda la
habitación para buscar mis sujetadores preferidos, que resultaron ser en el
cuarto de baño, me fui directa al armario, ahora había más ropa, me decidí por
un vestido nuevo, un vestido blanco estrecho que marcaban mis curvas, eran las
7:15 no quedaba nada para que el llegara, me vestí, me coloque unos peep toes
con brillantes, me puse delante el espejo, me eché base en la cara, me
maquille los ojos, me pinte los labios y me peine, ya estaba lista, antes de
salir me mire el reloj faltaban cinco minutos para las ocho.
Cuando
llegue en el comedor, estaba la mesa puesta mi padre bien vestido, mi hermana
igual, cuando me vieron se quedaron parados, lo que llevaba no lo había llevado
en mi vida.
-Hija,
vas un poco corta ehh…- dijo mi padre- hi esos tacones…
- Papa,
esto me lo regalaron para mi cumpleaños-dije- creo que me queda perfecto.
De
repente sonó la puerta, como era mi novio yo fui a abrir, cuando abrí me quede
sin palabras, ese chico que vestía pitillos y sudaderas, ahora vestía pitillos
y camisa, llevaba sus famosas zapatillas negras, unos pitillos negros y una
camisa blanca, el pelo en punta como siempre y en su mano traía una botella de
vino.
-Estas
perfecta-dijo- me encanta, veo que elegí bien con el vestido y los zapatos, en
parte del collar claro está.
- Tú
también estas perfecto-dije- así que esto es tuyo, pues me encanta y el
colgante es perfecto como tú.
Me beso,
entramos y nos sentamos a la mesa yo a su lado y mi hermana y mi padre enfrente
nuestra, él tenía su mano agarrada a la mía.
-Bueno
Justin, cuando te conocí, perdiste los estivos por mi niña eso demuestra que te
importa, sé que la quieres, y estoy encantado de que formes parte de esta
familia-dijo mi padre.
- Me
importa mucho su hija daría mi vida por ella, y la quiero más de lo que usted
puedo imaginar-dijo.
- Gracias
cariño-dije besándome.
Todo la
noche estaba siendo perfecta, eran las 12 y mañana teníamos clase, así que nos
despedimos y se fue a casa, me fui a dormir, había sido todo perfecto él estaba
perfecto era todo perfecto.
Me
desperté como cada asqueroso lunes, odiaba los lunes, escuchar a los profesores
hablando de matemáticas, historia, literatura, era un infierno, lo único bueno
era ver a Justin y a Susana, me vestí, me puse unos pitillos negros, una camiseta
en manga corta blanca que ponía ‘’ Carpe diem’’ y unas converse blancas, me fui
a desayunar y me marche en mi coche nuevo, llegue al instituto y encontré a
Susana y me dijo si me apetecía ir de compras esta tarde, le dije si sin
pensarlo, entramos a clase, hicimos hasta las 2 que fue la hora de comer y
recibí un mensaje.
‘’ te
espero al lado de tu coche, nena’’
Sabía
que era el, me fui directa para allá y ahí estaba, apoyado en mi
coche, me agarro de la cintura y me beso, ese beso desataba pasión y ganas
locas de hacerlo, yo también me moría por hacer-lo, abrí el coche y coloque los
asientos para que pudiéramos tener una mejor comodidad, me empezó a besar, por
todo el cuello y por mis pechos, le quite la camiseta y pase mis manos por sus
abdominales, le desabroche los pantalones y los tire, el me quito la camiseta y
los pantalones, me quito el sujetador y me beso cada uno de mis pechos.
Me quito
las braguitas y yo sus boxers, estábamos completamente desnudos, él
estaba encima de mí así que me aparte y me puse yo encima, le bese el cuello y
finalmente conseguí marcarlo, bese cada uno de sus abdominales y fui majando y
fue ahí donde me encontré a su amigo, lo chupé, solo en ver la cara de placer
de mi chico era algo que ya me hacía feliz, el me agarró y me puso abajo suya,
se colocó un condón juntó su miembro en mí y empezó a empujar, el principio fue
despacio, pero luego aumento su velocidad.
-Justin, o
dios…-dije
-Nena, ya
sabes, a tu limite avísame-dijo
- Si, o
dios más rápido por favor dije mi voz se entrecortaba, eso era un jodido
placer, sé que cuando lo hicimos por primera vez, me sangro pero esto ya era
una droga, esto era un puto placer.
Empujando
y empujando, mis uñas le clavaban su espalda, el tenia mis caderas cogidas, no
tenía aire, ni él ni yo, estaba llegando a mi limite, llegamos al límite los
dos, le avise y terminamos, cuando saco su miembro de mí, resulto que el condón
se había roto.
-Justin,
¿está roto?- dije
- Si
nena, lo siento, es que hemos sido muy brutos- dijo vistiéndose- quedan 2 horas
vámonos a la farmacia, ¿y estas
bien?
- Sí,
estoy bien, si vamos, no me pierdo nada importante-dije mientras me vestía.
Terminamos
de vestirnos, Justin cogió el coche, yo estaba demasiado asustada como para
conducir, tenía miedo de quedarme embarazada, me toque la barriga, y Justin me
miro, él también estaba asustado, éramos demasiado jóvenes para tener un bebé,
Justin condujo más rápido y llegamos a la farmacia, entramos de la mano y nos
atendió una farmacéutica.
-Buenas,
¿qué queríais chicos?- dijo la señorita.
- Buenas,
necesitábamos una píldora anticonceptiva, y una caja de condones por favor dijo
Justin, mientras yo me moría de la vergüenza.
- Aquí
tienes muchacho-dijo.
- Muchas
gracias, ¿cuánto le debo?- dijo Justin.
- Cariño,
yo lo pago- dije.
- No nena
tranquila-dijo besándome.
- Se nota
que os queréis, no dejéis que nada os separe, hacéis muy buena pareja- dijo-
porque me gustáis esto costaría 34 os lo dejo a 17.
- Muchas
gracias- dijimos los dos- Adiós.
Cogimos
el coche, nos fuimos a su casa y me tome la pastilla, me senté pero vi que he
empezaba a encontrar mal, fui
corriendo al baño, levante la tapa y vomite, levante la cabeza y volví a
vomitar, mientras vomitaba Justin entro.
-Por
favor, vete- dije- no quiero que estés aquí.
- No
cariño, no me voy a ir, por mucho que te empeñes- dijo- te quiero y nunca te
voy ha dejar y lo sabes.
- Lo se,
yo también te quiero y no te dejare- dije, volviendo a vomitar- Justin, ve a mi
casa, busca mi
medicina
que esta en el primer cajón de la cocina, rápido por favor.
Justin cogió la puerta y se marchó, me quede sentada en el baño, estaba sola en su
casa, estaba al lado de váter, volví a vomitar, sabía que eso era por mis
defensas, me estire en el suelo y cerré los ojos.
Narra
Justin:
Buscaba y
buscaba en los cajones, hasta que lo encontré, cogí la puerta y me marche, eran
las 2:30, cogí el coche y conduje lo más rápido posible, llegue a casa, fui a
por un vaso de agua y fui al baño, vi a Amy estirada en el suelo y me temí lo
peor.
-Amy, Nena!
Contéstame-dije.
-Hmm...
Justin, estoy bien tranquilo-dijo levantándose- solo me tumbe y me dormí, lo
siento.
-
Tranquila, es que estoy muy nervioso- dije dándole el medicamento y el agua.
Ella bebió y se tomó su medicina, la agarre de las piernas como un bebe y la lleve a nuestra habitación, estaba tan cansada que la tumbe en la cama, le quite pantalones le puse unos pantalones de chándal míos, le quite la camiseta, le quite el sujetador, le puse una camiseta mía y la tape, al instante se durmió, eran las 3:30, no podía llevarla a su casa, a lo que decidí que ella se tenía que quedar aquí, me cambie y también me metí en la cama, la abrace y me quede profundamente dormido.
-Hermanito,
Hermanito-dijo Jazzy.
-Hmm… -
dijimos Amy y yo
- Son las
5, y aquí esta una amiga de Amy y también Austin, Logan y Jaxon- dijo la
pequeña Jazzy.
- Ostia
ya vamos- dijimos, mientras los 4 entraban por la puerta.
- Vamos
Amy, que perezosa eres mi amor- dijo Susana.
- Vamos
Justin, ¿quieres que te demos un besito?- dijeron los 3.
-
Idiotas- dijimos mientras reíamos.
- Ale
fuera que queremos vestirnos- dijo Amy echándolos.
Se
marcharon abajo a esperar, nos vestimos, ella se peinó su pelo completamente
liso, bajamos cogidos de la mano, todos nos miraban y aproveche para darle un
morreo a mi chica.
-Hacer-lo
a vuestra intimidad- dijeron los 4 – nos revolvéis el estómago con tanto amor.
- Como no
tenéis, estas necesitados- dije.
Me
despedí de Amy, que se iba con Susana de compras, le pregunte si estaba
bien y que cualquier cosa me llamara, la bese y se marchó, nosotros cogimos la
play y nos pusimos a viciar como unos locos.
Narra Amy:
Llegamos
al centro comercial, fuimos a todas las tiendas, me gaste en ropa, zapatos de
tacón, joyas y un par de regalos para Jake unos 180 euros mientras que Susana
se gastó unos 150, me compre todo tipo de ropa, corta, larga etc..
Fuimos a
cenar a un restaurante ella comió pizza y yo unos espaguetis que me perdían,
íbamos completamente cargadas con tanta bolsa, decidimos después de cenar ir al
coche a dejar las bolsas e ir a un bar a hacer un par de copas y a las 23
volver a casa, así lo hicimos marchamos lo dejamos todo en el coche y fuimos a
un bar no muy lejos, cuando estábamos andando unos chicos nos hablaron,
yo pensé en Justin en ese momento pero Susana como estaba libre pues ligo con
unos.
-Amy,
tengo sus números –dijo Susana.
La agarre
del brazo y la metí en el bar, me di cuenta de un chico muy familiar nos estaba
observando.
-Susana,
ahí hay uno que nos sigue –dije.
-
Vámonos-dijo.
Agarramos
las cosas y nos metimos en el coche, deje a Susana una calle más debajo de su
casa, ya que la suya
estaba en obras, me fui hacia mi casa.
Narra
Susana:
Intentaba
caminar lo más deprisa que mis piernas me permitían, sabía que alguien me
seguía, decidí coger el caminillo que hay, que es más corto.
-OH
Susana-dijo una voz muy áspera, era Matty.
- ¿Qué
quieres de mí?- dije enfadada.
- Solo
jugar contigo- dijo sus ojos eran de deseo, me beso y le escupí- gran error
hermosa.
Paso sus
manos por mis pechos, agarrándolos, no pasaba nadie así que aprovecho para
quitarme la camiseta y sujetador y chupar mis tetas, me quito el pantalón, él
se lo quito y me violo, me hizo el amor de una brutal manera, yo luchaba contra
él, le rompí la nariz pero el seguía empujando, era tan asqueroso, que el cerdo
llego al orgasmo y me lanzo contra el suelo como un puto trozo de pan, me dejo
ahí sola, y desnuda, me vestí y fui llorando a casa, cogí el teléfono y llame a
Amy.
-Tengo
que contarte una cosa- dije llorando.

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